Internet

Internet es una herramienta básica hoy en día para todos los estudiantes, sin embargo, muchos de los que viven en pisos no disponen de este o, al menos, no pagan una mensualidad por él

Al mes, al precio del alquiler del piso hay que sumarle en muchas ocasiones el de la luz y el agua, la comida, el transporte, la bombona, los apuntes y otros gastos extras. Por este motivo, muchos son los que deciden no contratar una tarifa de banda ancha y, cuando necesitan Internet, van a la facultad o alguna biblioteca que les dé el servicio. Esto tiene muchos inconvenientes: el desplazamiento, tener que comer fuera de casa, que esté cerrado un fin de semana o día de fiesta… Por lo que es necesario buscar alternativas como “robarle Internet a los vecinos”. Esta es una práctica muy expandida entre todos los estudiantes, pero obviando los posibles dilemas morales que pueda plantear (subrayo lo de “posibles”), también tiene sus dificultades, ya que normalmente no consigues obtenerlo en cualquier parte del piso, sino que tienes que andar portátil en mano buscando el sitio donde mejor llegue la señal, que perfectamente puede estar en el balcón, lo que es bastante molesto los días de lluvia, de mucho frío, o de mucho calor.  Estudiante con un ordenador en el balcón para que llegue mejor la señal de InternetAdemás, desde que la disponibilidad de Internet en el móvil es autónoma, pueden consultar las cosas que más prisas les corran en ese momento, y para trabajos o actividades que requieren más tiempo y un mayor número de páginas abiertas, entonces se van a alguna sala con wifi.

No obstante, también son muchos los estudiantes que han decidido no renunciar a la comodidad que ofrece tener Internet en tu piso, así que pagan la mensualidad entre todos los compañeros y ya se olvidan de desplazamientos y de quitar contraseñas.

Dada la gran demanda que suscita Internet, muchos caseros están incluyendo en el precio del piso, el de Internet, porque muchos estudiantes optan por vivir en residencias ya que en estas sí pueden disponer de él.

Fuentes: El texto, la fotografía y el vídeo son propios

El baño, el peor enemigo

Unos prefieren cocinar, otros fregar y otros incluso barrer, pero el reparto de las tareas se hace necesario porque hay algunas que no son plato de buen gusto para nadie. Es el caso del baño que, según los estudiantes, es la tarea que menos gusta pero una de las más importantes

Fregar una vez cada dos días, cocinar esporádicamente, poner alguna lavadora, pasar la fregona cada dos semanas, quitar el polvo una vez al mes, limpiar el baño una vez en semana… esa es la frecuencia que los estudiantes creen conveniente para mantener el piso más o menos decente. Eso sí, la camada es sagrada, así que no se toca y, por ende, se puede llevar todo el curso deshecha.

Cama deshecha I                Cama deshecha II                Cama deshecha III                Cama deshecha IV

Algunos confiesan que la frecuencia de las tareas la marca la necesidad, es decir, si no quedan tenedores limpios, habrá que fregarlos. Otros reconocen que cuando más se esmeran en la limpieza, es cuando van sus padres de visita.

A pesar de las tablas que podemos encontrar en casi cualquier frigorífico, los cambios de de turnos son frecuentes aunque, para evitar conflictos lo más recomendable es cumplir cada uno con su parte, ya que el reparto se ha hecho lo más equitativo posible y al haber cambios, la igualdad se desestabiliza.

Reparto de tareas

Todos los estudiantes dicen valorar ahora más el trabajo que sus padres hacen en casa y, además, algunos, han descubierto cualidades suyas que no sabían que tenían.

Cuando llegué no sabía ni encender la vitrocerámica y cuando se acababan los tupper, acudía a la comida basura. Ahora me relajo haciendo plato elaborados

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Fuentes: El texto, las fotografías y los vídeos son propios

Vivir con otros familiares

Todos tenemos un tío segundo del que apenas nos acordamos o una tía-abuela a la que no vemos desde hace mucho. Pero curiosamente vienen a nuestra memoria cuando nos damos cuenta de que viven a un par de calles de nuestra facultad

En este post no solo voy a ofrecer la mirada del estudiante, sino que además añadiré las confesiones que me hizo hace tiempo una señora en la parada del autobús. Esto fue mucho antes de decidir hacer este blog, pero su recuerdo ha sido la motivación de esta entrada.

Mi sobrino está viviendo en mi casa, porque está estudiando aquí y, hombre, yo le voy a ayudar en todo lo que pueda. Es muy bueno, saca muy buenas notas, no da problemas… Ahora un profesor se lo quiere llevar a Alemania a un campeonato de no sé qué, de le suyo, es que él estudia matemáticas. Yo estoy muy contenta, a mí lo que me preocupa es que no sale nunca, a mí a su edad me gustaba salir. Su madre dice que no me preocupe, que es normal en él, pero a mí me disgusta que no tenga amigos. Él se lo pasa bien estudiando, así nunca se va a echar novia. Le sobra inteligencia –yo creo que es superdotado- pero le falta sociabilidad.

Este es un ejemplo excepcional de convivencia con otros familiares. Es verdad que no se dan muchos casos así, por lo que no intento con esto mostrar una realidad generalizada, pero sí que nos sirve para darnos cuenta de la preocupación que le genera a una persona (generalmente mayor) tener a su cargo, de repente, a un familiar del que no conoce sus hábitos y costumbres, y viceversa. Esto no pasaría en un piso solo de estudiantes o en una residencia. En este caso, aún siendo el inquilino un estudiante estupendo y no dar ningún tipo de problema en relación con las salidas excesivas, su tía también está muy preocupada. Luego añadió:

Vamos, yo supongo que con el tiempo me acostumbraré a tenerlo allí encerrado siempre, porque si él es feliz así, pues terminaré entendiéndolo, pero es que yo nunca había visto a un muchacho así.

Y puede que ahí esté la clave: la adaptación, por ambas partes. Quizás si hubiese tenido la oportunidad de hablar con el sobrino, me habría dicho que su tía le insiste demasiado y no respeta sus decisiones. Por ello, es importante que el estudiante tenga en cuenta que su familiar le está haciendo un favor y que lo único que hace es preocuparse por él.

Vayámonos ahora a un caso también peculiar. David Michael Thompson es un estadounidense que se vino a España con sus padres hace siete años y, cuando acabó bachillerato, decidió que quería seguir los pasos de su padre (también el de su hermano y sus cuñados) y formar parte del Ejército Americano. Para ello, ha tenido que volver a EE.UU. y ahora vive con su hermana.

Si hubiese ido a una residencia de estudiantes, o hubiese compartido piso, seguro que no habría tenido que cambiar ni un solo pañal ni trabajar en el bosque con su cuñado, por lo que vivir con un familiar también exige una serie de obligaciones, pero también una serie de recompensas.

Bebé dormidoEn cualquier caso, como decíamos en el post anterior, este tipo de convivencia también tiene sus pros y sus contras, por lo que lo mejor es adaptarse a las circunstancias, colaborar, e intentar ser la menor carga posible.

 
 
 
 
 
 
 
Fuentes: El texto y el vídeo son propios. La fotografía ha sido cedida por David Michael Thompson, quien ha dado su aceptación ante la publicación de la misma

Movilizaciones estudiantiles

Las salidas de los estudiantes no se reducen a las botellonas, discotecas y demás zonas de marcha, sino que también muchos de ellos salen a la calle para luchar por sus derechos y perseguir sus ideales

Son muchos los estudiantes que empiezan a movilizarse a raíz de la entrada en la Universidad ya que, en primer lugar, se va consolidando su opinión y su ideología, además les empieza a afectar directamente las medidas del Gobierno. Por otro lado, el ambiente es propicio para que esto ocurra, ya que le respaldan muchos compañeros en su misma situación. A esto hay que añadir que, en  ocasiones, la familia no quiere que vayan a manifestaciones por miedo a que se vuelva violenta y en algún altercado su hijo resulte dañado.

Hay muchos estudiantes que reconocen que no podrían estar estudiando en otra ciudad y pagar el alquiler de un piso o la mensualidad de una residencia si no recibiesen ningún tipo de beca y, como cada vez estas están siendo más reducidas y escasas, cada vez también, son más los jóvenes que protestan para que no les impidan construir su futuro.

Manifestación de estudiantes

Si no viviese en Sevilla, seguramente no iría a tantas manifestaciones, porque muchas se hacen en fin de semana y la verdad es que no vendría desde mi pueblo para estar un par de horas en una manifestación.

Por último, hay que señalar que además de salir a protestar y salir de fiesta, cuando los estudiantes acaban con su principal tarea, también salen a trabajar en muchos casos porque necesitan un sueldo para poder hacer frente a todos los gastos que supone vivir “solo”.

Fuentes: El texto, la fotografía y el vídeo son propios

Residencias

La convivencia varía según el tipo de vivienda en el que se instala el estudiante. Aunque los pisos son las más frecuentes, también abundan las residencias de estudiantes que, aunque no siempre resultan una buena opción, pueden llegar incluso a potenciar tu desarrollo humanístico

Son muchos los estudiantes que, en su primer año, deciden irse a una residencia porque consideran que es más cómodo que andar buscando compañero de piso, por conveniencia geográfica o por cualquier otro motivo. El caso es que muchos de estos se topan con diversos hándicap, aunque el más frecuente es el de la comida.

No obstante, también hay residencias que no incluyen la comida o que aportan mucho más que un simple techo y una cama en la que dormir cada noche. Es el caso de la Residencia Universitaria Flora Tristán, una residencia ubicada en la zona más conflictiva de Sevilla: el Polígono Sur. Entonces, ¿cuál es la clave de su éxito? Precisamente esa, el sitio fue elegido a conciencia para que los residentes pudiesen llevar a cabo labores sociales y, gracias a las becas que se les concede a los voluntarios, pagan sus mensualidades. Este es un sistema novedoso en España, pero que ya se hacía con anterioridad en otros países.

(Haga click aquí para ver la entrevista completa)

Todos los estudiantes entrevistados en esta residencia, admiten estar muy contentos por todo lo que les aporta: la cercanía de la gente, las relaciones que mantienen con la gente de todo el barrio gracias a las actividades del voluntariado, que además les permite desarrollarse como personas y potenciar su capacidad comunicativa y resolutiva.

Además, este ambiente es propicio para ponerse en contacto con otro tipo de voluntariado que, a pesar del tiempo que requiere y la inexistencia de retribución económica, los estudiantes confiesan que la satisfacción personal que les puede proporcionar la sonrisa de un niño, es la mejor de las recompensas.

Manualidades del grupo de voluntarios BOOMcita

Por lo tanto, la manera de acertar con el tipo de vivienda, no es infalible. No se trata de elegir entre piso o residencia, incluso hay estudiantes que se van a casa de otros familiares que ya viven en esa ciudad, la cuestión es elegir en función a tus intenciones, a qué quieres hacer y también a tus capacidades, a cómo crees que te desenvuelves en uno u otro ambiente.

Fuentes: El texto, la fotografía y los vídeos son propios

El pago del alquiler

Aunque no es una tarea en sí, el pago de alquiler también es, evidentemente, de obligatorio cumplimiento. Son diversas las formas de poder efectuarlo. El modo elegido dependerá en gran medida de la decisión del casero, pero que, en muchos casos, se ve forzado a adaptarse a las circunstancias de sus inquilinos

El método más expandido es a través del banco. El pago se divide entre los inquilinos y cada uno paga independientemente su parte. De este modo, el impago de alguno no afectará al resto.

También encontramos la opción de pagar en efectivo directamente al casero, que así aprovechará para hacer una revisión mensual tanto del trato que sus inquilinos le están dando al piso, como del estado del mobiliario, cuyos problemas más frecuentes son: humedades en el baño, calefacción estropeada o problemas con la lavadora.

Estudiante achicando agua de una lavadora estropeada

El problema de esta forma de pago, es que el dinero debe estar reunido para un mismo día, por lo que es menos flexible que la opción del banco, ya que con esta pueden ingresar cada uno su parte cuando puedan a lo largo del mes.

Fuentes: El texto, la fotografía y el vídeo son propios

Ventajas de ser un emancipado

Trabajos acompañados de cachimbas, fiestas improvisadas, optimización del tiempo de estudio, independencia, experiencia y madurez

Los estudiantes piensan que el estar lejos de su familia les hace aprender a valerse por sí solos, pero uno de los padres entrevistados está totalmente en contra de esta afirmación:

Se independiza, pero la comida bien que se la lleva todas las semanas ya preparada, y la ropa bien que la trae para que se la lavemos y él se la lleve ya limpia y planchada, y el dinero para permitirse toda esa independencia de quien sale es de nosotros, así que no será tan autosuficiente, que para lo único que no necesita ayuda es para salir de fiesta. Para los derechos sí es muy mayor, pero para las responsabilidades sigue siendo un niño

Dejando a un lado esta confrontación de opiniones entre padre e hijos, vamos a centrarnos en los pros y los contras de la emancipación temporal que supone irse a estudiar a otra ciudad:

VENTAJAS INCONVENIENTES
“Compartimos las comidas entre todas” Ensalada de pasta, tortilla, galletas y natillas para compartir “Desesperación cuando se te acaban los tupper y el dinero antes de volver a casa”
“Me ahorro el tiempo del transporte” “Sale muy caro pagar el alquiler y todo lo accesorio pero necesario”
“Me consuela vivir con gente tan agobiada como yo en épocas de exámenes” “Pagamos la tensión unas con otras, mi madre era más comprensiva”
“Podemos resolvernos dudas y ayudarnos unos a otros” “Me interrumpen cada dos por tres con cualquier pregunta”
“Salimos juntas a correr todos los días” “Fumo desde que vivo con fumadores”

El entramado que se va tejiendo a lo largo del curso en el interior de los pisos, se compone de un conjunto de hilos de diversos colores, tamaños y calidad. El resultado final es el que determinará si al año siguiente se repetirá piso y compañeros.

Fuentes: El texto y la fotografía son propios